Limpieza facial profunda
Elimina impurezas, puntos negros y células muertas que opacan tu rostro. Es el primer paso para una piel más luminosa, sana y suave al tacto.
Rostro completo
La limpieza facial profunda es un tratamiento no invasivo que elimina impurezas, puntos negros y células muertas.
Incluye exfoliación, vapor, extracción manual, alta frecuencia, mascarilla personalizada e hidratación final.
Se realiza con productos dermatológicamente aprobados que ayudan a oxigenar la piel, mejorar su textura y devolverle un aspecto limpio, fresco y saludable.
1 sesión cada 30 a 45 días como mantenimiento
En pieles con acné o impurezas, puede realizarse cada 15 a 20 días al inicio del tratamiento
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Limpia en profundidad los poros
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Previene brotes de acné y puntos negros
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Mejora la textura y el brillo de la piel
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Ayuda a que otros tratamientos sean más efectivos
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Aumenta la absorción de productos de cuidado diario
¿Tu piel necesita un reset?
Preguntas frecuentes
Contraindicaciones
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Heridas abiertas o infecciones activas en el rostro.
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Piel muy sensible o con brotes severos de rosácea.
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Alergia conocida a alguno de los productos utilizados.
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Procedimientos recientes como peeling químico fuerte, láser o cirugía facial (menos de 7 días).
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Uso reciente de isotretinoína (Roacután) o similares (menos de 6 meses).
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Quemaduras solares recientes.
Cuidados pre
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Evitar la exposición al sol 48 horas antes.
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No usar productos exfoliantes, retinoides ni ácidos los 3 días previos.
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Informar si se ha hecho otro procedimiento estético facial recientemente.
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Acudir con el rostro limpio y sin maquillaje.
Cuidados post
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No exponerse al sol ni a calor extremo (turco, sauna, gimnasio) por 48-72 h.
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Usar protector solar mínimo SPF 50, cada 3-4 horas.
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No maquillar el rostro al menos por 24 horas.
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Hidratar la piel con los productos recomendados (dermoreparadores o sueros calmantes).
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No usar exfoliantes o activos fuertes (retinol, ácidos) por mínimo 5 días.
Efectos secundarios
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Enrojecimiento leve temporal.
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Sensación de ardor o picor leve en las primeras horas.
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Resequedad o descamación suave.
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En raros casos: irritación o reacción alérgica a algún producto (por eso es clave siempre hacer ficha médica).